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Recarga eléctrica para flotas de última milla: qué solución encaja con cada modelo operativo

13 de agosto de 2026

No existe un único modelo de recarga válido para una flota eléctrica de última milla.

Una empresa que opera 30 furgonetas desde una base propia tiene un problema muy diferente al de una agencia de reparto subcontratada o al de una red de autónomos que se llevan sus vehículos a casa cada noche.

Los tres pueden hacer un trabajo de reparto parecido. Pero no tienen el mismo control sobre los vehículos, el aparcamiento, la electricidad ni el tiempo disponible para cargar.

Por eso la solución de recarga no depende solo de la batería o de la potencia del cargador. Depende de dónde está el vehículo cuando tiene tiempo para cargar, quién controla ese lugar, quién paga la energía y qué alternativas existen cuando el plan normal falla.

Los principales modelos operativos de última milla

Una primera clasificación útil consiste en separar la flota según cómo se presta el servicio.

Modelo operativoControl sobre el vehículoEstacionamiento habitualModelo de recarga más probable
Flota propiaAltoBase de la empresaRecarga gestionada en base
Agencia o transportista subcontratadoMedioBase propia, base del cliente o mixtoRecarga dedicada o compartida
Autónomo / propietario del vehículoBajoDomicilio o vía públicaDomicilio + red pública
Vehículo de empresa que se lleva a casaAlto sobre el vehículo, menor sobre el emplazamientoDomicilio del empleadoDomicilio + reembolso + respaldo público
Red mixta de repartoFragmentadoBase, domicilio y red públicaGestión de varios canales de recarga

Una misma empresa logística puede combinar varios modelos. Es habitual en paquetería, distribución urbana o servicios técnicos donde conviven vehículos propios, agencias y colaboradores independientes.

¿Qué soluciones de recarga existen hoy en el mercado?

Actualmente ya existen soluciones comerciales para prácticamente todos los bloques técnicos que necesita una flota de última milla.

SoluciónQué resuelveDónde suele encajar
Recarga AC en baseRecupera energía durante ventanas largas de estacionamientoFlotas return-to-base
Gestión dinámica de potenciaReparte una potencia limitada entre varios cargadoresBases con restricción eléctrica
Recarga rápida DCRecupera energía en ventanas cortasVarios turnos o alta utilización
Recarga doméstica con reembolsoPermite cargar en casa y separar el coste profesionalEmpleados y determinados autónomos
Red pública + roamingPermite cargar fuera de emplazamientos controladosRespaldo, oportunidad o flotas sin base
Base o hub compartidoComparte infraestructura entre distintos operadoresAgencias, subcontratas y hubs urbanos
Solución llave en mano / gestionadaExternaliza ingeniería, instalación, software y operaciónFlotas sin capacidad técnica interna

No son modelos teóricos. Hoy hay proveedores que combinan varias de estas capacidades: Last Mile Solutions ofrece gestión de recarga de flotas y bases, además de reembolso de carga doméstica y roaming; ChargePoint integra recarga en base, domicilio y red pública; Wallbox dispone de soluciones empresariales con gestión dinámica de potencia; y Mer diseña, instala y opera infraestructura para flotas de última milla.

La decisión importante ya no es si existe la tecnología. Es qué combinación encaja con la operación sin añadir coste o fragilidad innecesarios.

1. Recarga AC nocturna en la base

Para una flota que vuelve cada día al mismo emplazamiento, la recarga AC nocturna suele ser el punto de partida más lógico.

Los vehículos terminan las rutas, regresan y permanecen estacionados varias horas antes de volver a salir. Eso aporta algo más valioso que una potencia muy alta: tiempo.

Encaja especialmente bien cuando

Por qué funciona

La principal limitación: la potencia disponible

Muchas veces el cuello de botella no está en el cargador, sino en la potencia que la base puede dedicar realmente a los vehículos.

Instalar 20 puntos no significa que 20 furgonetas puedan cargar simultáneamente al máximo. Iluminación, oficinas, climatización, frío industrial u otros consumos también utilizan capacidad.

Por eso el número de cargadores no debería calcularse simplemente contando vehículos. En la guía sobre cuántos cargadores necesita una flota de última milla entramos con más detalle en energía, ventanas, simultaneidad y margen operativo.

2. Smart charging y gestión dinámica de potencia

A medida que crece la flota eléctrica, la recarga sin gestionar pierde sentido.

Si muchas furgonetas se conectan cuando regresan por la tarde, la demanda puede crecer de golpe. La gestión dinámica limita la potencia total dedicada a los cargadores y reparte la capacidad disponible entre los vehículos conectados.

La pregunta deja de ser:

¿Cuánta potencia consumirían todos los cargadores funcionando al máximo?

Y pasa a ser:

¿Cuánta energía necesita recibir cada vehículo antes de volver a salir?

Una estrategia de carga inteligente puede considerar:

Ejemplo: 20 furgonetas no implican necesariamente 220 kW

Supongamos que 20 furgonetas pueden aceptar 11 kW AC cada una. Si todas cargaran simultáneamente a esa potencia, la demanda sería de 220 kW.

Pero imaginemos que la flota solo necesita recuperar 600 kWh durante una noche de diez horas.

El requisito operativo no consiste necesariamente en disponer de 220 kW de forma continua. Consiste en entregar esos 600 kWh a los vehículos correctos antes de sus salidas y manteniendo margen para regresos tardíos o sesiones fallidas.

La diferencia puede cambiar de forma importante el dimensionamiento de la instalación.

3. Recarga rápida DC en la base

La recarga DC resuelve otro problema: la falta de tiempo.

Empieza a tener más sentido cuando los vehículos no permanecen estacionados el tiempo suficiente para cargar con potencias moderadas, por ejemplo:

La ventaja es evidente: permite recuperar energía con rapidez.

Pero también aumenta:

Si una furgoneta permanece diez horas parada cada noche, instalar una potencia muy elevada únicamente para terminar varias horas antes puede aportar poco valor operativo.

La potencia de carga debería adaptarse a la ventana operativa, no al revés.

4. Recarga doméstica para vehículos que se llevan a casa y autónomos

No todos los vehículos de última milla vuelven a una plataforma logística.

Algunas empresas permiten que sus empleados se lleven las furgonetas. Otras trabajan con franquiciados, agencias o autónomos.

En esos casos, el domicilio puede convertirse en parte de la infraestructura de recarga de la flota.

Ya existen sistemas comerciales que registran la carga doméstica y automatizan el reembolso de la electricidad profesional. ChargePoint y Last Mile Solutions son dos ejemplos actuales.

Puede funcionar bien cuando

Pero aparecen otras preguntas:

En una red de autónomos o subcontratados, estas cuestiones pueden ser más importantes que la potencia máxima del cargador.

5. Recarga pública y roaming

La infraestructura pública puede desempeñar distintos papeles en una operación de última milla.

Puede ser:

Las plataformas de roaming simplifican el acceso a distintas redes, la identificación y la facturación mediante un servicio común. Last Mile Solutions es un ejemplo de proveedor que ofrece actualmente esta capa.

Pero en logística, un cargador situado en el mapa no es automáticamente un punto útil para la operación.

Hay que comprobar también:

Un cargador a tres kilómetros de la ruta puede parecer cercano y ser una mala solución de contingencia.

6. Recarga compartida para agencias y subcontratas

Las redes de reparto subcontratadas plantean un problema diferente.

Una empresa de paquetería o logística puede controlar la plataforma, el volumen y el nivel de servicio mientras los vehículos pertenecen a distintas agencias. Que cada operador instale una infraestructura completamente independiente puede ser ineficiente o directamente imposible.

Una alternativa es compartir la recarga en la plataforma logística.

Puede encajar en:

La parte eléctrica es solo una mitad del problema. También hay que definir:

7. Soluciones llave en mano y charging-as-a-service

La flota tampoco tiene por qué convertirse en especialista en compra de cargadores, ingeniería eléctrica y software de recarga.

El mercado incluye proveedores que combinan estudio del emplazamiento, diseño, instalación, software, monitorización, mantenimiento y operación. La solución para última milla de Mer es un ejemplo actual de este enfoque gestionado.

Externalizar parte de la infraestructura puede reducir la complejidad interna. Pero no elimina la necesidad de entender la operación.

Antes de dimensionar correctamente una solución siguen siendo necesarios datos como:

Una instalación puede ser eléctricamente correcta y operativamente equivocada si se diseña desde las especificaciones de los cargadores y no desde el comportamiento de la flota.

¿Qué estrategia encaja con cada tipo de flota?

En muchos casos, la respuesta será una combinación y no una única solución.

SituaciónEstrategia de recarga probable
Flota propia, un turno y vuelta diaria a baseAC en base + gestión dinámica de potencia
Flota propia con varios turnosAC gestionada + determinados cargadores DC
Base con potencia limitadaGestión dinámica + despliegue por fases
Vehículos de empresa que se llevan a casaDomicilio + reembolso + red pública de respaldo
Autónomos propietarios de sus vehículosDomicilio + red pública + roaming
Varias agencias en una misma plataformaRecarga compartida + identificación y reparto de costes
Operador con varias basesRecarga en base + gestión centralizada multisede
Algunas rutas superan ocasionalmente la autonomía habitualBase + recarga de oportunidad planificada
Empresa que quiere externalizar la infraestructuraSolución gestionada o llave en mano

No existe una jerarquía universal en la que la recarga en base sea siempre mejor que la pública o AC sea siempre mejor que DC.

La solución correcta es la que responde a la restricción real de la operación.

Qué analizar antes de elegir la infraestructura

Antes de pedir ofertas de cargadores conviene entender cuatro grupos de variables.

Vehículo y ruta

Tiempo

Base o emplazamiento de carga

Responsabilidad operativa

Estas variables deben analizarse juntas.

Una ruta puede encajar perfectamente con una furgoneta eléctrica y, aun así, ser difícil de electrificar porque no existe un lugar fiable para cargarla. Y una base puede disponer de mucha potencia pero tener poca utilidad si la mayoría de los vehículos son subcontratados y nunca permanecen allí.

Base, domicilio o red pública: el modelo mixto puede ser lo normal

Una operación real de última milla puede terminar combinando:

El problema deja entonces de ser simplemente instalar cargadores.

Pasa a ser un problema de coordinación entre rutas, vehículos, ventanas de estacionamiento, capacidad eléctrica, sesiones de carga y responsabilidades.

La mejor solución empieza por la operación

La primera decisión no debería ser AC frente a DC ni una marca de cargadores frente a otra.

Es mejor empezar con una pregunta más sencilla:

¿Dónde estará cada vehículo el tiempo suficiente para recuperar la energía que necesita antes de su siguiente ruta?

A partir de ahí resulta mucho más fácil definir qué modelo de recarga es realista y cuánta infraestructura hace falta de verdad.

Si la flota vuelve a base, puedes utilizar la calculadora de recarga de flotas eléctricas para estimar energía nocturna, potencia necesaria y cuántos vehículos puede soportar el emplazamiento actual.

Y si la duda empieza un paso antes, la guía sobre aptitud de rutas para vehículos eléctricos explica cómo identificar qué rutas deberían electrificarse primero antes de dimensionar la recarga.