Antes de comprar furgonetas eléctricas, analiza tus rutas
08 de octubre de 2026
En los últimos meses he hablado con empresas de transporte y distribución que se encuentran en momentos muy distintos: algunas ya trabajan con vehículos eléctricos, otras están estudiando los primeros y otras no ven todavía una razón clara para cambiar.
También me he encontrado con una situación especialmente frustrante: vehículos eléctricos que ya se han comprado, pero que no terminan de encajar en el trabajo diario.
Las razones cambian de una empresa a otra. A veces falta potencia en la base. A veces el vehículo no sirve para una parte de las rutas. O la recarga introduce una complicación que nadie había previsto.
Por eso creo que, antes de preguntarnos qué furgoneta eléctrica comprar, merece la pena responder algo más sencillo: ¿qué parte de la operación actual podríamos electrificar sin comprometer el servicio?
Empezar por doce vehículos, no por toda la transición
Imaginemos una empresa de distribución con doce furgonetas que salen cada mañana de la misma base.
Unas vuelven a media tarde y hacen recorridos bastante predecibles. Otras trabajan hasta más tarde, transportan más carga o tienen jornadas que cambian mucho de un día a otro.
Puede que varias rutas encajen bien con vehículos eléctricos desde el principio. Puede también que otras necesiten más autonomía, una ventana de recarga diferente o, sencillamente, que todavía no tenga sentido electrificarlas.
No hay que tratar todas las rutas como si fueran iguales. Y tampoco hay que descartar la electrificación de toda la flota porque dos o tres rutas sean complicadas.
La primera decisión es distinguir qué puede funcionar hoy, qué depende de ciertas condiciones y qué conviene dejar para después.
Tres comprobaciones antes de invertir
1. La ruta real, no solo los kilómetros medios
Un recorrido de 80 km diarios puede parecer un candidato evidente. Pero, ¿son siempre 80 km? ¿Qué pasa en los días de mayor actividad? ¿Cuánta carga lleva el vehículo? ¿A qué hora vuelve?
Las medias pueden ocultar precisamente los días que más importan. Antes de decidir conviene mirar la variabilidad de los recorridos y el margen que necesita cada servicio.
Si quieres profundizar en este punto, explicamos cómo analizar si una ruta es apta para un vehículo eléctrico.
2. El vehículo, con una reserva razonable
La autonomía homologada ayuda a comparar modelos, pero no garantiza que una jornada de reparto pueda repetirse con fiabilidad.
Importan el consumo esperado, la carga útil, el frío, el estado de la batería y la reserva que queremos conservar al regresar.
Que una furgoneta complete la ruta llegando con un 2 % de batería no significa que sea una buena elección para trabajar todos los días.
3. La base y la noche anterior
Este es un punto que suele aparecer demasiado tarde. El vehículo no solo tiene que terminar su ruta: debe recuperar suficiente energía para salir otra vez al día siguiente.
Para comprobarlo necesitamos saber cuánta potencia hay disponible, cuántos cargadores se pueden utilizar y cuánto tiempo permanecen realmente los vehículos en la base.
Podemos encontrar diez rutas compatibles con furgonetas eléctricas y descubrir que la infraestructura actual solo permite cargar seis vehículos con un margen razonable. No es una contradicción; es información para decidir una primera fase.
En otro artículo detallamos cómo dimensionar los cargadores de una flota de última milla.
¿Y si no tengo telemática ni datos perfectos?
No todas las flotas tienen datos conectados o informes detallados. Algunas disponen de hojas de cálculo, registros de rutas y el conocimiento acumulado de quienes organizan el trabajo cada mañana.
Eso no sustituye una medición precisa, pero puede bastar para una primera evaluación, siempre que dejemos claros los supuestos y las incertidumbres.
Después habrá tiempo para validar consumos reales, contrastar escenarios exigentes y preparar una inversión. No hace falta tenerlo todo resuelto para empezar a hacer las preguntas correctas.
Una primera prueba con Autonality Free
Precisamente para facilitar ese primer paso hemos abierto un plan gratuito de Autonality.
Permite analizar una base y hasta 15 vehículos, introducir datos manualmente o por CSV y hacer una primera evaluación del encaje entre rutas, vehículos eléctricos y capacidad de carga. Incluye también un escenario de estrés estándar.
No hace falta instalar hardware ni conectar telemática, y no se pide tarjeta.
No es una simulación completa de la operación: la comparación avanzada de escenarios y la simulación coordinada de flota corresponden a Planner. Free está pensado para una pregunta anterior y más sencilla: ¿merece la pena estudiar en serio alguna parte de mi flota?
No todas las rutas son electrificables hoy. Saber cuáles no lo son también es una buena manera de empezar.